Profesor: Jorge González Moya

irrupción de la inteligencia artificial no solo ha transformado la forma en que accedemos a la información, sino que también nos obliga a replantear el sentido mismo de enseñar y aprender. Como plantea la investigadora Hyunjin Shim, si hoy una máquina es capaz de sintetizar años de conocimiento en cuestión de segundos, entonces la educación no puede seguir centrada únicamente en la transmisión de contenidos.
Esta reflexión no es lejana a nuestra realidad. Al contrario, interpela directamente a las comunidades educativas que, desde el año 2014, han sido parte del programa Educación Futuro, alcanzando hoy a más de 3.200 estudiantes, junto a sus familias, profesores y establecimientos.
Más allá del contenido: el valor de la experiencia
Durante décadas, el sistema educativo ha priorizado la acumulación de conocimientos como eje central del aprendizaje. Sin embargo, en un mundo donde la información está disponible de manera inmediata, lo verdaderamente valioso ya no es cuánto sabemos, sino qué hacemos con lo que sabemos.
En este contexto, las pasantías escolares en universidades adquieren un valor estratégico. No se trata solo de anticipar contenidos académicos, sino de ofrecer a los estudiantes experiencias reales que les permitan:
● Descubrir sus intereses y vocaciones
● Desarrollar pensamiento crítico y autonomía
● Vincularse con entornos de educación superior
● Comprender el sentido práctico del conocimiento
● Fortalecer habilidades humanas que la tecnología no puede reemplazar ● Incorporar el trabajo en equipo, la colaboración y el cooperativismo
Porque, tal como advierte Shim, el desafío no es competir con la inteligencia artificial, sino desarrollar aquello que nos hace profundamente humanos: la intuición, la creatividad, la capacidad de formular preguntas y de construir sentido.
La universidad como espacio de descubrimiento
Las pasantías no son una extensión del aula escolar. Son, más bien, una puerta de entrada a un nuevo mundo. Un espacio donde los estudiantes pueden observar, experimentar y proyectarse.
En un laboratorio, en una clínica, en una sala de ingeniería o en un taller creativo, los jóvenes no solo aprenden contenidos: aprenden a mirar el mundo desde nuevas perspectivas.
Y eso tiene un impacto profundo en sus trayectorias educativas.
Diversos testimonios de estudiantes que han participado en el programa Educación Futuro coinciden en algo esencial: la experiencia de la pasantía les permitió tomar decisiones más informadas sobre su futuro, aumentar su motivación por aprender y sentirse capaces de acceder a la educación superior.
Familia y escuela: acompañar, no solo exigir
Este proceso no ocurre en soledad. Padres, madres, apoderados y docentes cumplen un rol fundamental.
En un escenario donde el conocimiento cambia rápidamente, el acompañamiento educativo también debe transformarse. Ya no basta con exigir resultados académicos; es necesario:
● Escuchar los intereses de los estudiantes
● Validar sus procesos de búsqueda
● Fomentar la exploración y el error como parte del aprendizaje
● Promover experiencias significativas por sobre la memorización
Las pasantías, en este sentido, se convierten en un puente entre la escuela, la familia y la universidad. Un espacio donde todos los actores pueden alinearse en torno a un objetivo común: construir trayectorias educativas con sentido.
Educar en tiempos de incertidumbre
La inteligencia artificial ha puesto en evidencia algo que quizás siempre estuvo ahí: el conocimiento, por sí solo, no garantiza comprensión ni desarrollo personal.
Hoy más que nunca, la educación debe centrarse en formar personas capaces de pensar, cuestionar y crear.
El programa Educación Futuro ha entendido este cambio antes que muchos. Durante más de una década, ha promovido una educación basada en la experiencia, el vínculo con la educación superior y el desarrollo integral de los estudiantes.
En un mundo donde las respuestas están cada vez más automatizadas, las preguntas correctas se vuelven el verdadero valor.
Y es precisamente ahí donde las pasantías marcan la diferencia.
Una invitación a seguir construyendo futuro
A todos los profesores, padres y apoderados que han sido parte de este camino desde 2014: este programa no solo ha impactado a miles de estudiantes, sino que ha contribuido a transformar la manera en que entendemos la educación.
Hoy, el desafío es mayor. Pero también lo es la oportunidad.
Seguir fortaleciendo las pasantías escolares en universidades es apostar por una educación que no compite con la tecnología, sino que la trasciende.
Una educación que forma no solo estudiantes, sino personas capaces de construir su propio camino.
Porque, al final, la verdadera pregunta no es cuánto sabe una máquina.
Sino cuánto sentido somos capaces de darle, como sociedad, al conocimiento que tenemos.