La actitud que deben tener colegios y profesores ante la IA
Por profesor Jorge González Moya

La postura fundamental es la alianza, no resistencia ni deslumbramiento
¿Puede la inteligencia artificial ser una aliada en la educación escolar? ¿Están los establecimientos y docentes preparados para usarla con sentido pedagógico? Un nuevo estudio desarrollado por las investigadoras Beatrice Ávalos y María Luisa Arancibia, del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile, indagó en las percepciones de profesores de enseñanza básica y media frente a esta nueva tecnología, revelando importantes brechas y desafíos.
El estudio de Ávalos y Arancibia es claro: el problema en Chile no es falta de interés de los docentes, sino falta de condiciones. Esto define la actitud correcta: ni ignorar la IA ni adoptarla sin criterio, sino asumir que el rol docente se transforma —no desaparece— y que esa transformación requiere preparación activa, reflexión ética y respaldo institucional.
Los colegios deben dejar de tratar la IA como un tema técnico periférico y asumir que es un cambio cultural y profesional que debe ponerse en el centro de la comunidad escolar.
5 cambios prácticos que los profesores de aula en Chile deben adoptar
1. Pasar del uso intuitivo al uso pedagógico con criterio
La mayoría de los docentes que ya usa IA lo hace por autoaprendizaje, sin marco de referencia. El cambio práctico es preguntarse siempre: ¿para qué la uso y qué aprenden mis estudiantes con esto? Eso implica diseñar actividades donde la IA sea un andamio del aprendizaje (ej: usarla para generar borradores que los alumnos critiquen y mejoren), no un atajo para evitar el pensamiento.
2. Incorporar la ética de la IA como contenido transversal
El estudio advierte que persiste una mirada «reduccionista, centrada en automatización de tareas, sin análisis crítico de sus implicancias formativas». El cambio práctico es discutir con los estudiantes temas como: sesgos algorítmicos, veracidad de la información generada, privacidad de datos, y autoría intelectual. Esto es posible en cualquier asignatura, sin necesidad de ser experto técnico.
3. Romper el aislamiento: aprender con los colegas, no solo solos
El estudio detecta que la adopción de IA recae en el esfuerzo individual de cada profesor. El cambio práctico es proponer o sumarse a comunidades de aprendizaje docente dentro del establecimiento: compartir experiencias, recursos y errores con otros colegas. Incluso con infraestructura limitada, el intercambio entre pares es una de las vías más efectivas de formación situada.
4. Rediseñar las evaluaciones para que la IA no las haga vacías
Si una tarea o prueba puede ser resuelta completamente por ChatGPT u otra IA, es señal de que mide memorización, no comprensión profunda. El cambio práctico es rediseñar instrumentos de evaluación con mayor énfasis en: procesos de razonamiento, argumentación oral, trabajos en etapas con evidencia del proceso, o aplicación a contextos locales y personales que la IA no puede conocer.
5. Dejar de esperar y tomar posición activa frente a la institución
El estudio indica que la ausencia de lineamientos institucionales genera incertidumbre. El cambio práctico es que los profesores no esperen pasivamente a que el colegio o el Mineduc resuelva todo: pueden proponer al equipo directivo la necesidad de protocolos de uso de IA, solicitar tiempo de formación, o visibilizar las brechas de infraestructura que los afectan. El liderazgo docente en este tema es parte del cambio cultural que el estudio exige.
Síntesis: Como concluyen las investigadoras del CIAE, «la IA en educación solo será un aporte real si fortalece el rol docente, se usa con criterios éticos y se apoya en condiciones habilitantes». El profesor de aula chileno hoy está llamado a ser mediador crítico de esta tecnología, no usuario pasivo ni detractor. Ese es el verdadero cambio de actitud.